Es el momento de anotar las primeras ideas sobre el tema que te interesa. Aquí escribís lo que se te ocurre, sin preocuparte si está perfecto. Es como hacer un mapa de lo que te gustaría investigar o aprender.
2. Ordenar en preguntas
Después, transformás esas ideas en preguntas. Las preguntas te ayudan a organizar el trabajo y a saber exactamente qué querés averiguar. Por ejemplo: ¿Por qué pasa esto? ¿Cómo funciona aquello? Este paso sirve para que tu investigación tenga un rumbo claro.
3. Ejercicios de gramática
Mientras preparás las preguntas y el plan, hacés ejercicios de lengua para mejorar cómo escribís y te expresás. Esto ayuda a que tus textos sean claros y correctos.
4. Investigación
Ahora buscás información sobre el tema. Podés usar libros, internet o pedir ayuda a la inteligencia artificial. Todo lo que encuentres, lo anotás en fichas o tarjetas, poniendo siempre de dónde sacaste la información. Así, después podés volver a consultarla fácilmente.
5. Producción de texto
Con la información organizada, escribís un texto donde contás lo que investigaste. No solo copiás lo que encontraste, sino que explicás por qué elegiste ese tema, cómo hiciste la investigación, qué datos te parecieron importantes y a qué conclusiones llegaste. También mencionás las fuentes, es decir, de dónde sacaste la información.
6. Socialización y cierre
Finalmente, presentás tu trabajo a los demás, ya sea en clase o en otro espacio. Mostrás la carpeta con todo lo que hiciste y explicás tu proceso. Así, compartís lo aprendido y podés recibir comentarios o preguntas de otros.
Recuerda: en cada etapa es bueno conversar con tus compañeros, pedir ayuda si la necesitás y reflexionar sobre lo que vas aprendiendo. El proyecto es un trabajo colectivo y siempre se puede mejorar con el aporte de otros.