Por ejemplo:
Alguien escribió el texto usando reglas del idioma y pensando cómo contarte algo.
Otras personas ayudaron a corregirlo, imprimirlo o subirlo a internet.
Tus maestras y maestros te enseñaron a mover los ojos por las líneas, a usar tus manos para señalar, escribir o buscar palabras nuevas.
Usás libros, cuadernos, computadoras, lápices y aplicaciones para leer y compartir lo que encontrás.
Leer bien es poder:
Buscar información importante con la vista y las manos, marcando o subrayando lo que te interesa.
Resumir lo que leíste o explicárselo a otra persona usando tus propias palabras y gestos.
Darse cuenta si un texto dice algo verdadero, si es solo una opinión o si intenta convencerte de algo, usando lo que ves y lo que hacés con los materiales.
Comparar lo que leés con otras cosas que ya viste, escuchaste o hiciste antes.
Usar lo que aprendiste para escribir, dibujar o participar en una charla con tus compañeros.
Todo esto se aprende y se practica con la ayuda de tus compañeros, tu familia y tus maestros, y usando objetos y materiales creados por muchas personas. Leer no es solo pensar: es mover los ojos, usar las manos, mirar, señalar, escribir, y vivir muchas experiencias. Así, cada vez que leés, participás en una red de acciones y ayudas que te permiten aprender, compartir y disfrutar de los textos, usando tus sentidos y tu cuerpo junto a los demás.